Várices: En verano hay que cuidarse más

El sol y el calor propio del verano intensifican los síntomas habituales que las varices provocan: Pesadez de piernas, calambres, picores y fuertes dolores, se acentúan a causa de estas venas dilatadas que se vuelven sinuosas y generan problemas de circulación sanguínea perjudiciales para la salud.
Una de cada diez personas padece de varices, registrándose mayor incidencia entre las mujeres, por su fisiología, y en particular si están embarazadas, y en algunos grupos de población, por ejemplo profesionales que pasan al día demasiado tiempo de pie.












