Proteína para el crecimiento en la dieta infantil. II

Si tenemos en cuenta que el primer año de vida es fundamental, para el crecimiento y el desarrollo del individuo y que su ciclo vital se basa principalmente en el valor nutricional que se permite ingresar al organismo, entonces entenderemos porque en doce meses el bebé alcanza a triplicar su peso de nacido además de casi duplicar su talla.
Luego de que la fase de crecimiento rápido del lactante finaliza, se sucede aquella en la que nos paramos frente a un periodo de crecimiento estable. Este involucra desde los tres años hasta el comienzo de la pubertad.
El efecto fisiológico de los nutrientes: Tras el primer año de vida, una vez que los azúcares y la grasa de la leche y de los alimentos complementarios que come el recién nacido le dan efectivamente la energía necesaria para ganar peso, es cuando las proteínas requieren ser suficientes para el crecimiento y el desarrollo sano de todos los tejidos del cuerpo.
El pediatra cuenta con las tablas de peso y talla, que indican los índices saludables para la población infantil según la zona y la edad. En caso de no coincidir las mediciones, entonces se evaluará si es necesario o no complementar la dieta del niño en su primer año; en otro caso, si el peso es desproporcionado, se derivará en especialistas para instruir a los responsables por qué y como moderar la cantidad de alimentos de la dieta infantil.
Existe desde siempre y mas que nada en la parte más ancestral de nuestras familias, el concepto erróneo sobre que el hambre se sacia con proteínas. Debe ser en parte por ello, que las raciones despuntan las porciones saludables en muchas familias, y que entonces superan el aporte de proteínas superior a los 40 gramos y a las 1.200-1.300 calorías diarias recomendadas para su edad.
Es tan perjudicial para el niño, desde el punto de vista nutritivo, que se si insista en que ingiera cantidades proteicas superiores a las saludables, como lo es no insistir en que coma frutas, verduras o pescados.
Está demostrado que el exceso de peso influye tanto en el desarrollo así como también incrementa el riesgo de obesidad infantil.
Entre comidas o como postre, por ello, se deben evitar consumir alimentos demasiado proteicos como: queso, petit suisse, jamón, embutidos, etc.… siendo mas recomendable hacer de ingerir frutas y frutos secos, un habito mas apropiado.
Los aminoácidos esenciales para el crecimiento y desarrollo de tejidos y órganos, son alcanzados por el organismo a través de todas las proteínas ingeridas; La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el primer semestre de vida el bebé precisa unos 2,2 gramos por kilo de peso y día, cantidad que disminuye a 1,6 g/Kg/día entre el segundo semestre y el año, y a 1,2 g/ Kg/día durante los tres primeros años. Esta etapa, junto con la adolescencia, son los dos momentos de la vida en los que las necesidades proteicas son superiores a las de las personas adultas, que la OMS estima en 0,8 g/kg/ y día.
(Fuente: Consumer.es)
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