S.O.S. ¡Soy más alta que mi novio!

El hecho de que nuestra pareja sea más baja que nosotras, siempre ha preocupado a las mujeres,¿quién no ha dejado de tener una cita porque el pretendiente era bajito? Frente a estas circunstancias, las mujeres siempre nos preguntamos, entre otras cosas, ¿qué hago con todos mis tacos si empiezo a salir con un hombre más bajo que yo?
¿Qué dirán mis amigas si me ven con él?¿Quién me protegerá?¿La gente pensará que soy su madre y no su novia? Ahora bien, ¿porqué es esta una cuestión tan importante, si la altura no condiciona en nada la relación que podamos tener con un hombre? Sin lugar a dudas, este es un mito urbano que ha sobrevivido por generaciones, y se ha instaurado a lo largo y ancho del planeta.
Revisando un poco la historia, es que se puede llegar a una hipótesis de porqué ocurre esto. En otros tiempos, los hombres eran los “protectores” de las mujeres. Desde los tiempos de los caballero ,en los que varios nobles peleaban por una misma mujer, el sexo femenino ha sido visto como indefenso, débil, y por lo tanto, se ha planteado una necesidad de que alguien nos proteja. Sin lugar a dudas, el tamaño de una persona es importante a la hora de pelear, y en estos casos, la altura es un factor determinante. Los tiempos han cambiado, pero los mitos no.
Aún sigue vigente la creencia de que tener un novio alto nos asegura que estaremos protegidas y seguras, sin embargo,los roles en la sociedad han cambiado, y por lo tanto, si no queremos desechar cientos de oportunidades de conocer a hombres increíbles porque son más bajos que nosotras, debemos adecuarnos al mundo actual.
Hoy en día, ya no existe gran diferencia entre hombres y mujeres respecto a sus roles “en la vida ”las mujeresno son más esas amas de casa indefensas sino que, además de encargarse de criar a los hijos, estudian y trabajan, colaboran en la casa de igual a igual, e incluso son ¡responsables de grandes empresas o presidentas! Por lo tanto, es hora de dejar el mito de que por ser más alto un hombre nos protegerá de la mejor manera, ¡y seguir reluciendo esos bellísimos tacos sin importar quien nos acompaña!









