Divorcio e hijos: Duro y frágil
El boom del divorcio deja muestras de cómo hoy en día la familia como institución social es cada vez menos protegida. Las parejas ya saben que no tienen por qué casarse y estar toda la vida juntos, sino que está la opción de separarse sin mayores problemas. Ahora, esta forma de tomar el divorcio a veces demasiado a la ligera, debe contemplar la situación de los hijos, que lo demuestren o no, son profundamente afectados, así sea que la situación de divorcio haya sido una mejora en la calidad de vida. Pon atención en cómo manejas estas circunstancias y evita los típicos errores dañinos para los chicos:
Las rupturas poco armoniosas contienen recelos, reclamos y resentimientos. Cuando la pareja se separa, el único nexo que queda son los chicos, por lo que tienden a sufrir las peores consecuencias. Ellos son fines en sí mismos, y no medios para herir o comunicar nada al otro. Procura actuar con la cautela que el tema merece.
- Evita el decir “tu padre ha dicho/ hecho tal cosa” como para generar un mal concepto de él en tu hijo. Lo único que logras es hacer caso al sentimiento primitivo de querer dañar a tu ex pareja, causándole una sensación de inseguridad a tu hijo, ya que no sabrá tampoco en qué posición ponerse, y se torna muy insano que su padre sea un rival.
- Respeta el rol que tu hijo tiene. Justamente, debes saber marcar un límite en la comunicación con él. Si bien puedes tener una relación muy cercana, no la confundas con amistad. Deja los detalles para las charlas con tus amigas, u otras personas, pero si bien tu hijo puede tener la madurez suficiente para afrontar lo que quieres contarle, no le corresponde. No lo cargues.
- Resuelve todo lo que sea necesario con tu ex pareja. Debes tener esa madurez, no pongas a tu hijo en el medio.
- Mantenlo desinformado acerca de temas de dinero como separación de bienes, o pensiones.
- La psicoterapia siempre es una buena herramienta para ayudarlo a pasar por esta transición.
- Síguelo de cerca. Sus comportamientos y costumbres. La sensación de abandono o de fracaso familiar pueden llevar a conductas conflictivas. Acógelo.
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