Secretos sobre las comidas con muchas calorías

Todas las mujeres tenemos el mismo problema: ¡todo lo que más nos gusta engorda! ¿Por qué? Si también hay comida dietética que intenta asimilarse a la veradera, ¿Por qué siempre queremos lo que engorda?¿Porque cuando estamos deprimidas la única forma de saciarnos es mediante la comida?
Una reciente investigación concluyó que las personas que tienen tanta debilidad por las comidas con alto contenido calórico, pueden tener variaciones genéticas que las produzcan. La investigación fue realizada en la universidad escocesa Dundee, donde el 63% de la población padece de esta “necesidad de exceso de calorías” consumiendo unas 100 calorías extras en cada comida.
El estudio -publicado en New England Journal of Medicine (Revista de Medicina de Nueva Inglaterra)- analizó los hábitos alimenticios de 100 niños escolares de entre 4 y 10 años. Dentro de la investigación, se llegó a la conclusión que aquellos niños que poseen el FTO (gen causante de esta enfermedad y que se vincula con la obesidad) elegirán siempre los alimentos con más azúcar y grasas.
El estudio midió el metabolismo, la adiposidad (distribución de la grasa) el ejercicio y las conductas alimentarias en los niños participantes. El estudio se desarrolló de la siguiente manera: cada niño recibió tres comidas a prueba en la escuela, las cuales estaban compuestas por una variada gama de alimentos tales como jamón, queso, galletas, papas fritas, pasas, uvas, pepino, zanahoria, pastillas de chocolate, agua, jugo de naranja y bollos de pan.
Los investigadores descubrieron que la variante del gen no tuvo un impacto en la velocidad en la cual el organismo descompone el alimento, o qué tan activos eran los participantes. El mismo grupo de científicos desubrió el gen FTO, el primero que se vincula a la obesidad.
Tampoco hubo evidencia de que los que tenían el gen tuvieran problemas para registrar cuando se sentían satisfechos y debían de dejar de comer. Sin embargo, encontraron que estos niños se sentían más atraídos a los alimentos más calóricos.
“Este estudio demuestra que sin comer en exceso este gen no lleva a la obesidad”, explicó el profesor Colin Palmer, quien dirigió el estudio.”Y revela que la obesidad vinculada a este gen puede ser modificada con un control dietético cuidadoso”, agregó el investigador.
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