Friday, Jul 30, 2010

Más sobre antioxidantes naturales


Parte de la explicación por la cual debemos incluir en nuestra dieta diaria frutas, legumbres, verduras y hortalizas o cereales integrales, tiene origen en la necesidad de cubrir el requisito de antioxidantes que el organismo posee.

El grupo de minerales, vitaminas, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas que bloquean el efecto perjudicial de los denominados radicales libres, es entonces llamado antioxidantes.

La respiración en presencia de oxígeno tiene como consecuencia la producción de radicales libres. Dichas moléculas tienen la capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas. Esta demostrado que con el tiempo, y el pasar de los años, los radicales pueden alterar genéticamente aquellas células que se renuevan continuamente en nuestro organismo (lo cual aumentaría el riesgo de padecer cáncer), y también reducir la funcionalidad de aquellas que no son renovables.

Sucede que los hábitos saludables también ocasionan un aumento en la producción de radicales libres; practicar ejercicio físico intenso, el tabaquismo, el consumo de dietas ricas en grasas y la sobreexposición a las radiaciones solares, así como la contaminación ambiental, lo provocan.

Beneficios de los antioxidantes:

juegan los antioxidantes tienen un gran rol frente a las patologías cardiovasculares, en numerosos tipos de cáncer, en el Sida y en enfermedades cerebrovasculares, o de envejecimiento: como las cataratas o las alteraciones del sistema nervioso.

Los análisis realizados sobre la vitamina C, vitamina E, beta-carotenos, flavonoides, selenio y zinc, han demostrado que existe una influencia clara sobre los antioxidantes mencionados.

En el caso de del “colesterol malo” (LDL-c), los antioxidantes son capaces de bloquear los radicales libres que alteran el colesterol malo, reduciendo el riesgo cardiovascular.

Y por otro lado, los bajos niveles de antioxidantes pueden constituir un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer.

¿Todo ventajas?

Ya que se desconocen las dosis adecuadas que el organismo necesita de antioxidantes, es unicamente beneficioso promocionar su consumo mediante los alimentos que los contienen de forma natural. La suplementación a altas dosis con preparados especiales puede resultar contraproducente; sin embargo, una alimentación variada y equilibrada garantizara el bienestar del individuo, sin necesidad de abusar de suplementos ni de alimentos enriquecidos con antioxidantes.

Vitaminas:

Vitamina C: En frutas y verduras, frescas y crudas, como guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, brasicáceas (verduras de la familia de la col), frutas y hortalizas en general.

Vitamina E (tocoferol): germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero, aceite de oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos.

Betacaroteno o “provitamina A”: Pertenece a la familia de los carotenoides de los vegetales. El organismo es capaz de transformarlo en vitamina A. Posee conjuntamente las propiedades de la vitamina A y de los antioxidantes que actúan sobre los radicales libres. Recientemente se ha demostrado su papel en la prevención de las cataratas y su efecto beneficioso en procesos inflamatorios y en los relacionados con el envejecimiento. Alimentos ricos en betacaroteno: verduras de color verde o coloración rojo-anaranjado-amarillento (zanahoria, espinacas, calabaza, etc.), y cierta frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón).

Minerales:

Selenio: Relacionado con un menor riesgo de tumores de piel, hígado, colon y mama. Asimismo vinculado al funcionamiento de la glutation peroxidasa (enzima antioxidante de nuestro organismo). En carnes, pescados, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Zinc: Favorece la formación de nuevas proteínas (renovación celular), participa en la lucha contra los radicales libres y en la síntesis de enzimas, interviene en el sistema inmune o de defensas y favorece el buen estado de piel y mucosas (tonicidad y elasticidad de la piel). Constituyen buena fuente de zinc las carnes y vísceras, los pescados, los huevos, los cereales completos y las legumbres.

Cobre: Potencia el sistema inmune, participa en la formación de enzimas, proteínas y neuro-transmisores cerebrales (renovación celular y estimulante del sistema nervioso) y es un agente antiinflamatorio y antiinfeccioso. Y facilita la síntesis de colágeno y elastina (necesarios para el buen estado de los vasos sanguíneos, del cartílago, de los pulmones y de la piel), actúa como antioxidante protegiendo las células de los efectos tóxicos de los radicales libres y facilita la fijación del calcio y del fósforo. Alimentos ricos en cobre: hígado, pescado, marisco, cereales completos y vegetales verdes.

Aminoácidos (los componentes más simples de las proteínas):

Cisteína: aminoácido no esencial, nuestro cuerpo puede fabricarlo sin problemas. Es importante para la producción de enzimas contra los radicales libres, como la glutation peroxidasa. El hígado y nuestras defensas lo utilizan para desintoxicar el cuerpo de sustancias químicas y otros elementos nocivos. La cisteína, que se encuentra en carnes, pescados, huevos y lácteos, es un detoxificante potente contra los agentes que deprimen el sistema inmune, como el alcohol, el tabaco y la polución ambiental.
Colorantes naturales u otros compuestos de vegetales:

Flavonoides: Comprenden a los flavonoles, los antocianidoles y a las flavonas, colorantes naturales con acción antioxidante que constituyen el grupo más importante de la familia de los polifenoles, muy presentes en el mundo vegetal. Protegen el sistema cardiovascular y activan las enzimas glutation peroxidasa y catalasa, antioxidantes presentes de forma natural en nuestro organismo. Están en la familia de las coles, las verduras de hoja verde, las frutas rojas y moradas y los cítricos. Según la American Cancer Society, reducen el riesgo de cáncer colo-rectal.

Isoflavonas: En la soja y algunos de sus derivados como el tofu (queso de leche de soja) y el tempeh (semillas de soja a las que se añade un hongo específico para su fermentación). Algunos estudios científicos han demostrado que las mujeres asiáticas que consumen soja presentan una menor incidencia de cáncer de mama y matriz que las occidentales.

Ácido alfa-lipoico: Es un carotenoide de algunas verduras y frutas, que ayuda a neutralizar los efectos de los radicales libres potenciando las funciones antioxidantes de las vitaminas C, E y de la enzima glutation peroxidasa. Abunda en el tomate.

Sustancias propias del organismo, enzimas antioxidantes:

Además de las enzimas glutation peroxidasa, catalasa y superóxido dismutasa, hay otras sustancias antioxidantes como la coenzima Q-10.

Coenzima Q-10: Ayuda a las enzimas a realizar su función, y participa en numerosos procesos corporales. Se ha comprobado una gran similitud entre las propiedades antioxidantes de la vitamina E y las de la coenzima Q-10, que juega un muy importante papel en la generación de energía celular, y a su vez es un estimulante inmune, mejora la circulación y ayuda a proteger el sistema cardiovascular.
(Fuente: Consumer.com)

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publicado el May 23rd, 2009 por Ricardo
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