Alimentación saludable; Variedad y sabor en los platos

Una alimentación verdaderamente sana no solo provee al cuerpo de los nutrientes necesarios sino que además se preocupa por la variedad y sabor de los platos. Los alimentos no son solo el combustible que el cuerpo necesita para cumplir con sus funciones sino que son una experiencia sensorial.
La nutrición de os organismos es indispensable para mantenerlos vivos, pero más allá de las importancias de las comidas en el crecimiento y salud de las personas, existe una dimensión de la dieta diaria a la que no se le presta mucha atención: la relación entre la alimentación y el bienestar.
La variedad de productos existentes hoy es innumerable, y sus aromas y colores hacen que aumenten el placer de comer. Con estos elementos podemos crear una alimentación diaria que no solo sea sana y nutritiva sino que también logre estimular el paladar.
Lograr una dieta integral variada no significa adoptar un régimen de hambre, o la ultima dieta de moda, sino saber cuanto, que y como se debe comer. No es necesario calcular calorías en forma obsesiva, ni diseñar platos siguiendo una tabla nutricional. Son tan solo tres puntos los que se deben tener en cuenta para realizar una alimentación sana, placentera y balanceada.
Equilibrar las comidas, cocinar platos variados y comer un poco de todo. Nunca dejar de lado un alimento porque no parece sano, o porque contiene muchas calorías. Si logramos conseguir un balance en las comidas, los efectos negativos se neutralizaran con los nutrientes de los productos más favorables.
Procurar una alimentación natural, preferir las frutas de temporada, cereales y productos de elaboración casera, siempre frescos.
Disfrutar de las comidas, no vasta con el elegir alimentos sanos y prepararlos bien, también es decisiva la aptitud que se toma frente a la comida. Disfrutar de los alimentos, de cada bocado, dejar que el placer de comer nos invada es mantener nuestra salud.
El cuerpo humano necesita las sustancias que poseen los alimentos para obtener energía, regular sus procesos fisiológicos y mantener, renovar y desarrollar los tejidos del cuerpo. Los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas son estas sustancias nutritivas que permiten a las células llevar a cabo sus funciones. En menor medida, el organismo también necesita de vitaminas, oligoelementos, fibras, agua y minerales en forma diaria, para completar estas tareas, y de sustancias aromáticas que estimulen el apetito y que constituyen el placer de las comidas.
Una dieta balanceada es entonces, combinar una serie de alimentos que contengan los nutrientes en cantidades suficientes para cumplir con los requerimientos de nuestro cuerpo.
La pirámide nutricional nos indica la combinación ideal de los diferentes grupos de alimentos: los cereales, verduras y frutas deben ser los principales componentes de toda dieta, mientras que los azucares y las grasas deben quedar relegadas a un segundo plano.
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